Fundación Pro-Defensa del Derecho a la Educación y la NIñez

febrero 23, 2011

En Carorita claman por la vida

Padres, madres y representantes de la UE Carorita Abajo, en Barquisimeto (estado Lara), mantiene suspendidas las actividades académicas para los 863 estudiantes que estudian de 1º a 5º año de bachillerato, debido a la inseguridad que angustia a la comunidad en pleno.Para muestra un botón: El jueves pasado, asesinaron a un estudiante frente a la institución y esa situación de violencia hizo que el miedo terminara de apoderarse entre el estudiantado y el personal.

Julio Alvarado, por el consejo comunal Brisas de Carorita, declaró que desde hace tiempo solicitan la presencia de la Guardia Nacional y de efectivos de la policía municipal, a objeto de aminorar la acción del hampa en el sector y demás comunidades vecinas. No obstante, continúan desamparados y, en lugar de mejorar las cosas, el peligro sigue.

Por su parte, el profesor Rey Pargas, subdirector académico de la UE Carorita Abajo, explicó que el actual horario de clases es “inhumano”, por tratarse de jornadas muy extensas, que van desde las 7 de la mañana hasta las 5 de la tarde, para colmo, sin el servicio alimenticio que debería cumplirse en las instituciones Bolivarianas, como es el caso de este recinto educativo; que adicionalmente carece de espacios para el comedor y áreas donde impartir las clases.

FUENTE: (El Impulso (Lara), Edición Digital, 22/02 – Kemberling Rodríguez)

Deserción escolar aumentó en 1,6% en comparación con 1999

No se trata de un accidente estadístico. Es un patrón sostenido en la última década: el incremento de la tasa de deserción en la educación primaria. En el periodo 1999/2000 el porcentaje registrado fue de 1,2. Diez años después -2008/2009- se expandió solo a 1,6. En otras palabras, 54.853 niños y niñas dejaron de asistir a la escuela. La información se desprende de la Memoria y Cuenta del Ministerio del Poder Popular para la Educación (MPPE) del año escolar 2009-10. En la educación secundaria el panorama es muy similar. Transcurrida una década la tasa de 10,9% se redujo a 9,0. En cifras duras, 145.354 jóvenes no volvieron a los liceos. Para la investigadora del Centro de Estudios del Desarrollo (Cendes), Mabel Mundó, las cifras deben verse en un contexto más general. “Una revisión de la matrícula nos indica que hay un descenso en todos los niveles. Solo en la educación inicial hubo un incremento de la inscripción en 17 mil niños”. En cuanto a la tasa de deserción, la académica de la Universidad Central de Venezuela, observa un comportamiento errático de los indicadores. Observa que en 2006-07 la tasa fue de 4,0% “al año siguiente se reduce en 1,7 sin explicación alguna”. No obstante, adelanta un análisis, el factor socioeconómico como promotor de la deserción. “Está comprobado que en los años con bajo PIB se contrae la matrícula. La crisis afecta a los hogares y los padres dejan de enviar a sus a clases, y la escuela no los puede retener”. Para el investigador del Instituto Pedagógico de Caracas, Robert Rodríguez, no se puede hablar de deserción sino de exclusión. “Un niño no se va de la escuela porque quiere. Es el sistema quien lo expulsa por factores socioeconómicos o por la incapacidad de la escuela para retenerlo”. “Las cifras del MPPE reflejan que no se está haciendo nada para abordar ese problema. Más cuando la constitución señala que la educación es obligatoria. Es decir, el Estado debe procurar todos los medios y no lo está haciendo”. (El Universal, pp. 1-6, 23/02 –Gustavo Méndez)

Manuales de convivencia van a juicio

Una estudiante de tercer año de bachillerato del Centro Educativo Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela se reincorporó a clases luciendo un llamativo aspecto. Gerardo Lugo, director del colegio, relató que “luego de dos semanas de diálogo con Marco Marcial, representante de la estudiante que había incumplido con el literal f del artículo 58 de nuestro manual escolar de convivencia, nos vimos en la obligación de comunicarle que la niña sólo podría ingresar nuevamente a la institución si cambiaba el color de su cabello”. Marcial interpuso en tribunales un recurso de amparo, en el que solicitaba que a su hija le fuera restituido su derecho a la educación. También solicitó la invalidación del artículo 58 del reglamento interno del colegio, que impide a los estudiantes teñir sus cabellos con “tintes extravagantes”. La juez Yumildre Castillo, del Tribunal Tercero de Primera Instancia de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas, falló a favor del demandante y ordenó que “se le restituyera a la niña su derecho la educación”. Sin embargo, aún está por verse si será derogado el artículo del manual de convivencia del colegio, que explícitamente prohíbe el uso de tintes azules, verdes, rojos o similares. Momento de inflexión. La acción jurídica llevada a cabo por Marcial ha sentado un precedente, al tiempo que ha generado una controversia. El director de Cecodap, Oscar Misle, cree que cada colegio debería aprovechar la coyuntura para hacer una revisión de sus respectivos reglamentos y evaluar la pedagogía de las normas y sanciones contenidas en los mismos. Para Misle, si bien los acuerdos aprobados en las normativas internas de los colegios deben respetarse, sobre los manuales de convivencia escolar hay algo más grave que el incumplimiento de las normas, y tiene que ver con el hecho de que hay aspectos trascendentales que no son abordados. “Hay que analizar la comunidad educativa para generar manuales ajustados a necesidades reales de los muchachos”, sentenció.

FUENTE: (El Nacional, pp. C-1, 22/02 – Alejandra Rodríguez)

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